miércoles, 30 de enero de 2013

El Tordo Músico

El Tordo músico es el oficial alimentador del tordo renegrido,además las hembras de tordos músicos ponen huevos en los nidos de otras hembras,valga la redundancia tordos músicos, depositando sus huevos en éstos otras hembras. Lo cual significa que luego los empollarán hasta el nacimiento de dichos pichones;(Tordos Músicos).alimentan los tordos músicos y a los tordos renegridos; que son los que parasitan sus nidos, osea depositan sus huevos en sus nidos, dejando de ésta forma que empollen sus huevos los tordos músicos y -Criándo a los pichones también de tordos renegridos.


Este Tordo fue atrapado con la jaula que se ve en el enlace anterior sobreviviendo sin problemas.
Este tordo músico sobrevivió durante mucho tiempo,mientras yo lo cuide y le administre su necesaria alimentación además de el agua. Además se capturaron un tordo renegrido y otro tordo músico.




 DESCRIPCIÓN. Mide 18 cm. Vientre ceniciento; cabeza, espalda y rabadilla más oscuras, casi marrones; cola negra; alas rufas; macho, hembra y juvenil son similares.

COMPORTAMIENTO. Siempre en bandaditas de su misma especie o, también, con los demás tordos. Se mueve en grupos compactos mientras canta. Bullanguero.

HÁBITAT. Frecuenta tanto montes naturales como arboledas implantadas, áreas rurales y poblados. No le teme mucho al hombre, por lo cual, generalmente, anda siempre cerca de sus viviendas.

ALIMENTACIÓN. Se basa en granos y brotes que obtiene del suelo. Se acerca a los lugares donde se le da de comer al ganado para aprovechar los desperdicios.

NIDO. Anida, por lo general, en nidos abandonados de espineros, leñateros, horneros y huecos de árboles. Su interior lo recubre con materiales suaves como pajitas, cerdas y algunas plumas. Pone 4 huevos cremosos o verdosos con manchas oscuras. Esta especie es muy parasitada por otros tordos, en especial por el de pico corto. La incubación dura unos 13 días y la permanencia de los pichones en el nido es de unos 14 días. A menudo más de dos individuos atienden un nido, presentan cooperativismo. Su reproducción ha sido poco estudiada.

SITUACIÓN. Abundante. Como todas las aves que se benefician con la presencia del hombre, sus poblaciones son estables o se hallan en expansión.

DISTRIBUCIÓN. Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y en Argentina por todo el territorio, salvo el sur de la Patagonia.

miércoles, 2 de enero de 2013

El Tero


Con los nombres vulgares de tero, teru, tero-tero, teru-tero (voces provenientes del guaraní) se designa en nuestro país a un ave que por su coloración, tamaño conspicuo y fuertes llamadas se hace prácticamente inconfundible.

Hábitat:

Las distintas subespecies de teros son abundantes en toda América del sur, con excepción del Ecuador, Perú y gran parte de Bolivia y de la selva amazónica. En la Argentina se distribuye en casi todo el territorio nacional. Su presencia es típica en las proximidades de lagunas o cañadas; es muy común hallar teros bastantes alejados del agua, como en campos abiertos que posean buena visibilidad ya que la vista juega un papel fundamental en su sistema de búsqueda de presas. También es muy frecuente hallarlos en grupos o en parejas en los caminos de tierra o a la vera de los mismos, incluso en las costas del mar. Además, los teros no se aventuran en sitios umbrosos de vegetación cerrada. Para construir los nidos, prefieren los campos de pastos cortos, por lo que es frecuente Hallarlos en potreros donde haya habido una fuerte presión de pastoreo, que les asegura una amplia visibilidad, previniéndose del ataque de chimangos y de otros posibles depredadores.

Alimentación:

Fundamentalmente prevalece en su dieta el contenido animal; los restos vegetales y minerales son probablemente ingeridos junto con la presa, casi todas éstas son insectos (langostas, escarabajos, hormigas) vinculado con la tierra firme, es decir que los caza en sitios relativamente alejados del agua. Su comportamiento de alimentación consiste en cortas carreritas de tres o cuatros pasos; luego el ave envía picotazos. El tero usa también el método del "temblor de patas" o"tanteo". Con esta maniobra logra movilizar a las lombrices que están bajo tierra, y, gracias a su fino sentido del tacto ejercido con los dedos consigue localizarlas; hunde levemente en la tierra, las capturas y tironea en dirección vertical.

Un cortejo complejo:

A veces se inician luchas entre machos, que se continúan en el aire, atacándose con el pico pero no con los espolones. Luego uno de ellos realiza un despliegue de atracción hacia la hembra revoloteando a su alrededor con la cola desplegada e inclinada hacia abajo, estirando la cabeza lo más alto posible. El nido es un hoyo apenas escarbado en la tierra, limitado por ramitas quebradas y unas pacas hierbas secas o tallitos de cardo y otras plantas.

Nidificación:

La época de la nidificación puede empezar temprano, en el mes de junio, cuando la estación es favorable. Las sequías, los fuertes vientos o las inundaciones pueden retrazar el comienzo de la estación de cría varios meses. Se han hallado pichones en el mes de octubre e incluso en noviembre; también en enero, en tierra de pastos cortos y en las cercanías de lagunas y charcas temporarias.
Ponen en general cuatro huevos con intervalos de uno o más días, pero a veces se encuentran nidos con solo tres y ocasionalmente han sido descriptos nidos con cinco, seis o hasta ocho huevos. Esto último sería consecuencia de la utilización del nido por parte de más de una hembra. El período de incubación es de veintiséis o veintisiete días. La forma de los huevos es casi periforme, con el polo agudo más cónico que elipsoidal; su cáscara es finamente porosa, y su color de fondo es verde oliva mate, con dos tipos de manchas: una de fondo negra y otras más grandes, también negras y superpuestas sobre las primeras, verdaderos camuflajes que los disimula ante los posibles depredadores.

Crianza

La información general indica que el tero forma parejas; ambos miembros de ellas se ocupan del cuidado de la prole. Sin embargo, en los últimos años las observaciones de campo han planteado la posibilidad de que algunos teros desarrollen un comportamiento poligínico, es decir que haya por cada macho. Nidos con más de cuatros huevos parecen confirmar esta tesis. Sin embargo, un tercer sistema de cría es mucho más usual: el cooperativismo, bajo la forma de los denominados "tríos". El trío es una pareja más un tercer individuo que no tendría necesariamente que ser una hembra, sino que podría tratarse incluso de un macho emparentado. La función que cumpliría este tercero podría ser la de ayudante en la vigilancia y cuidado del nido, contribuyendo así a la supervivencia de la nidada mediante un comportamiento evidentemente cooperativo.

Defendiendo el Nido:

Durante la incubación estas aves son extremadamente celosas y vigilantes. En esta época atacarán con furia a toda ave de presa que se acerque al nido, defendido mediante diferentes actitudes, que dependen del estado de incubación de los huevos o del grado de peligro al que se ven sometidos. Para la defensa usan diferentes tácticas: 1. Vuelos en picadas, rasantes, sobre el intruso, emitiendo gritos de alarma. 2. Despliegue de amenaza: el tero se dirige hacia el intruso gritando, con la cabeza estirada hacia delante y las alas ligeramente abiertas, mostrando los espolones y la cola abierta 3. Despliegue del ala caída: el animal realiza carreritas en el suelo con un ala caída, como si estuviera quebrada. 4. Despliegue del "falso nido": el ave parte de su nido cautelosamente hasta llegar a otro lugar donde se sienta, simulando cubrir la postura; luego pude levantarse con ligereza, como si hubiera sido sorprendida en el nido, despistando así al intruso. 5. Segundo despliegue del "falso nido": es una variante del anterior y consiste en mostrarse de manera bien visible, caminando o correteando hasta sentarse de pronto como cubriendo un nido.

Un ave muy activa:

Los teros se muestran activos por la mañana antes que las demás especies de los alrededores. Cuando el sol casi no calienta, los teros ya están caminando y picoteando insectos. La postura típica para el descanso nocturno es de pie, con la cabeza cobijada contra el cuerpo o bajo el ala. El estado de alerta es constante

La relación con sus congéneres:

Los teros pueden ser hallados en bandadas de hasta cuarentas individuos, pero generalmente suelen andar en parejas o en grupos de tres o cuatros individuos. Estos grupos se pueden constituir en cualquier época del año.

lunes, 31 de diciembre de 2012

El Diamante Mandarin


                                                                Fotografía de mi autoría.

El diamante mandarín o pinzón cebra (Taeniopygia guttata) es un ave paseriforme originaria de Australia, característico por su plumaje de suave color crema y pico y patas de fuerte color rojizo.
Hay dos subespecies de diamante mandarín: Taeniopygia guttata guttata, de tamaño más pequeño, que habita desde Indonesia hasta las costas australianas; y Taeniopygia gutatta castanotis, que se encuentra en Australia continental y es de tamaño más grande.
El diamante mandarín se ha introducido también en los Estados Unidos y Portugal.
En su hábitat natural, estas aves se reproducen después de las lluvias, lo que puede ocurrir en cualquier época del año. En cautividad pueden reproducirse durante todo el año. Son gregarios y muy adaptables.

En el ámbito silvestre, el tipo principal del diamante mandarín, Poephila guttata guttata, es posible encontrarlo en las islas Menores de la Sonda, tales como las de Sumba, Flores, Timor y otras de más reducida dimensión. La subespecie australiana, P. g. castanotis, se halla presente en buena parte del continente, especialmente en la región seca del interior. No se encuentra en las húmedas selvas lluviosas de las zonas costeras.
El diamante mandarín es un pájaro muy sociable y es posible verlo formando bandadas compuestas por parejas cuyo número oscila entre las 25 y 100.
La disponibilidad de agua en superficie constituye un factor crucial en la estructura de su forma de vida ya que, aunque se cree que pueden subsistir durante un tiempo muy prolongado sin ella, se mantienen lo más cerca posible de los puntos en que se encuentra. El diamante mandarín se ha adaptado muy bien a las tierras áridas y que como consecuencia de ello es capaz de beber agua con un contenido mucho más elevado de sal que la mayoría de las demás especies. Asimismo también cuenta con la capacidad de retener el agua cuando la mayoría de los pájaros la eliminan a través de la orina, lo cual hace posible que esta especie pueda resistir durante largos periodos de tiempo sin beber.
El diamante mandarín, junto con otras especies exóticas que consiguen sobrevivir en condiciones propias del desierto, bebe sumergiendo el pico en el agua y succionándola, de un modo parecido al que es habitual en las palomas. Esto les permite beber con mayor rapidez (y abandonar con presteza la charca donde corren el peligro de sufrir un ataque por parte de algún depredador) e igualmente aprovechar, actuando del mismo modo, las pequeñas gotas depositadas en la vegetación, en los recovecos de las rocas y en otros puntos que no serían tan fáciles de alcanzar si se hiciera uso de métodos convencionales propios de otros pájaros. El diamante mandarín bebe hacia la mitad del día mientras que otras especies lo hacen al amanecer o durante las primeras horas de la mañana.

Canto

El pollo es un ave muy bulliciosa. Su canto es un fuerte "beep", muy parecido a cuando se hace sonar un patito de goma, que sonando repetidamente conforma una canción con cierto grado de complejidad. Cada ave tiene un canto distinto, aunque diamantes de la misma línea sanguínea exhibirán cantos parecidos.
Las hembras, como regla general, no cantan.
El diamante mandarín macho comenzará a cantar en la pubertad. Su canto partirá como algunos sonidos sueltos, pero a medida que crecen se va perfeccionando. Durante ese proceso irá aprendiendo sonidos de su entorno, muchas veces usando el canto de su padre o de otros machos como inspiración.

Cría en libertad:

El diamante mandarín es probablemente uno de los pájaros cuyo proceso de cría figura entre los más rápidos del mundo, esto es consecuencia de su adaptación a las duras condiciones climáticas en las que vive. En las regiones áridas del interior de Australia la lluvia no tiene carácter estacional, como sucede en el caso en las zonas costeras, y resulta totalmente impredecible cuándo aparecerá. Como resultado de esta situación, el diamante mandarín se ve condicionado por la meteorología en cuanto a su ciclo de cría, y debido a tal circunstancia comienza a construir su nido tan pronto como empieza a llover. Este ciclo se halla tan ligado a las precipitaciones que la especie puede llegar a tener dos o tres puestas en un año o por el contrario no realizar ninguna si la lluvia no hace acto de presencia. El vínculo que une a la pareja es fuerte, y se cree que se establece para toda la vida hasta que uno de los dos muere, en cuyo caso el que sobrevive buscará un nuevo compañero.
En las áreas de Australia en que las condiciones climatológicas son menos rigurosas, la cría adopta un carácter más regular y tiene lugar generalmente a lo largo de todo el año con la sola excepción de los meses más fríos del invierno que en este caso son junio y julio. En las zonas en que se utiliza la irrigación por aspersión la especie cría durante todo el año salvo en el mes de julio.
El cortejo se inicia con un restregamiento intensivo de picos seguido de una aproximación del macho a la hembra mediante pequeños saltitos, durante los cuales despliega las plumas de la cola y canta continuamente. Si la hembra se muestra receptiva mueve la cola de un modo parecido a un estremecimiento y acto seguido tiene lugar el apareamiento.
Construcción del nido
Las lluvias darán lugar a que hagan su aparición las plantas gramíneas con las que se alimenta el diamante mandarín, y también muchos insectos, por cuyo motivo no pierde tiempo y procede a construir su nido. El macho sugiere, por regla general, algunos puntos idóneos a la hembra tal fin y ésta, tras cierta deliberación, acepta uno de ellos. Se ha podido observar que en aquellos lugares en que la disponibilidad de agua es más segura a lo largo de todo el año, es la hembra en solitario la que construye el nido mientras que el macho lleva a cabo la labor de transportar los materiales.
Sin embargo, tratándose de la parte interna, ambos contribuyen a su acabado, lo cual indudablemente se debe a la necesidad de imprimir cierta celeridad al ciclo de cría. Los puntos elegidos para instalar el nido varían considerablemente y lo mismo ocurre con la calidad del mismo. Ante todo, el mayor grado de preferencia se inclina por los arbustos espesos pero conviene señalar que el diamante mandarín lo instalará en cualquier lugar que estime apropiado, incluido el suelo entre la hierba. También puede ocurrir que se decida por antiguos nidos de otros pájaros, huecos existentes en los árboles, termiteros, postes e inclusos grandes nidos constituidos por ramaje y previamente ocupados por aves de presa. ¡Evidentemente se trata de una especie muy adaptable! La parte externa del nido se halla formada por ramitas o raíces que derivan hacia otras de tipo más suave y de menor dimensión a medida que se van acercando al punto en que tendrá lugar la cría de los polluelos, el cual se halla recubierto de plumas, briznas de hierba, pelos de conejo y cualquier otro material que la pareja haya podido conseguir. El nido puede estar rematado por una cúpula pero también puede que carezca de cubierta y ciertamente podemos decir que no responde a la bella estructura que caracteriza el de las especies de auténticos tejedores.
Huevos
El número de huevos de una puesta será de 3 a 7 por término medio. Son de color blanco puro y su tamaño es asimismo variable, incluso dentro de una misma puesta, pero alrededor de 15mm es la medida que cabe considerar como promedio. Los huevos son blancos y pequeños y deben a estar a una temperatura adecuada.
Incubación
Los huevos son incubados por ambos pájaros, que cubren de forma sucesiva y alternada turnos de aproximadamente una hora y media. Cada uno de ellos abandona el nido al oír el canto de llamada de su pareja cuando ésta se aproxima y de este modo el relevo no tiene lugar en el interior. Durante la noche, en cambio, ambos pájaros permanecen dentro. La incubación generalmente se inicia una vez que ha sido puesto el cuarto huevo debe señalarse que la puesta se realiza a razón de un huevo cada día) y dura entre 12 y 15 días, lo cual depende de la temperatura reinante.
Emancipación
Los jóvenes polluelos crecen con mucha rapidez y, según sea el grado de atención prestado por los padres por lo que a alimentación respecta, generalmente se hallan en condiciones de abandonar el nido al alcanzar las tres semanas de edad. Regresan sin embargo de forma continuada para pasar la noche junto a sus padres los cuales siguen dándoles de comer, con carácter reducido, hasta que tienen diez días más, en cuyo momento ya son plenamente independientes.
En dicho instante pueden abandonar el nido para buscar su propio lugar en el que poder pasar la noche o también cabe que utilicen el nido de sus padres si la hembra decide que querría uno nuevo para su próxima puesta.

lunes, 3 de diciembre de 2012

El Rey del Bosque





El Rey del Bosque es un ave que vive en América del Sur, su nombre científico es Pheucticus aureoventris, pertenece a la familia de los tríngilidos. El nombre en guaraní es guirá-yurú, que quiere decir ave de pico de loro.
Como su nombre lo dice es el rey donde va, se destaca por su belleza, por su canto, de entre las demás aves. Su hábitat son los bosques y las laderas que rodean la parte baja de las montañas, hasta los 2000 m de altura.
Es un ave que puede vivir en cautiverio, es de tamaño mediano mide unos 20 cm, tanto el macho como la hembra, el plumaje de los dos es muy parecido, el de la hembra es más claro. El rey del Bosque tiene el pecho y el vientre amarillo, la parte superior negra, las patas grises, el pico negro y los ojos son pardo oscuros.
No es rápido para volar, pero entre las ramas se maneja con habilidad. El Rey del Bosque anda en bandadas, y de noche duerme en la copa de los árboles donde construye su nido en una horqueta, con ramas, recubriéndolo por dentro con plumas y ramas suaves, de día deja oír su canto lleno de armoniosas notas, suave, melodioso y de variados tonos, es muy agradable escucharlo, ésta es una de las razones porque es perseguido y llevado como mascota.
Su alimento son semillas, granos, brotes tiernos, larvas, pero en el verano come muchas frutas y flores, es cuando los granjeros se enojan mucho porque causa mucho daño en las plantaciones de frutales y los matan de diferente manera. Así como es dañino en el verano, en la época que cría a los pichones destruye gran cantidad de larvas e insectos, ya que con ellos es que cría a sus pichones. Hace dos posturas por año, de tres huevos cada una.

El Rey del Bosque Gris





Su nombre científico: Saltator Coerulescens.
Se lo conoce comúnmente con el nombre de Rey del Bosque Gris.
Distribución muy extendida desde México hasta norte de Argentina y Uruguay. En nuestro país se registra en forma rara en el litoral del río Uruguay. Bosques ribereños. Se lo observa en parejas, pero también en pequeños grupos.
Esta ave mide unos 20 cm de largo. Dorso gris a gris verdoso. Franja blanca sobre el ojo. Garganta blanca. Pecho gris y vientre canela.
Alimentación; Omnívoro. Frutos e invertebrados.
Es habitual encontrarlos en la extensa costa del Uruguay y la costa del Paraná.
Áreas Protegidas:
Esteros de Farrapos e islas del río Uruguay.
Actividad: Diurno
Estado de conservación: Preocupación menor.
Ambiente: Humedales, ríos, lagunas, etc.
Pone dos huevos de color celeste.
Nidifica en los árboles.

El Federal




El federal pertenece a la familia de los Icteridae y su nombre científico es el de Amblyramphus Holosericeus. Siendo adulto tiene un plumaje negro; su cabeza, cuello y pecho son rojos con reflejos amarillos. Cuando son jóvenes, al principio de sus días, son negros, después, a medida que crecen, tienen la garganta de color ocráceo manchada de negro. Son fácilmente reconocibles. Frecuentan juncales, totorales subtropicales, campos cultivados, parques y habitan desde las provincias de Formosa y Corrientes hasta el norte de la Provincia de Buenos Aires pasando por las del litoral y el Delta del Paraná. Son aves comparativamente grandes con pico cónico puntiagudo, ancho y alto en la base. Se alimentan de frutas, granos, insectos y otros animales accesibles a él. Construyen sus nidos sobre los árboles y/o arbustos, poniendo hasta cuatro huevos. Unas especies son parasitarias y suelen poner sus huevos en nidos ajenos quitándoselos a otras aves. Veintisiete especies y subespecies existen en nuestro país. Durante el invierno, emigran a zonas cálidas huyendo del frío. Ahuecan el ala y parten a lugares lejanos en busca de calor. Sus migraciones, suelen dejar despobladas zonas que habitualmente frecuentan y a las que habrán de regresar no bien retornen las estaciones cálidas.
Los federales se ven en casales en los humedales del sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el nordeste de Argentina.
Actualmente se encuentran en alto riesgo debido a la caza comercial para venderlos como "aves de jaula" y a la perdida de los ambientes donde habita.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Tordo Amarillo




Como flores inmortales, han llegado hasta nosotros sobre el océano del tiempo, y su rareza o hermosura traen a nuestra imaginación el ensueño y el cuadro de un mundo desconocido, donde el hombre no existía; y cuando ellas perecen, algo de la alegría se pierde y el sol cede algo de su brillo. Así se refería a las aves Guillermo Enrique Hudson, el consagrado escritor y primer ornitólogo argentino, que en la chacra familiar Los Veinticinco Ombúes, hoy en el partido de Florencio Varela, llegó a presenciar los destellos dorados de las bandadas de tordos amarillos. En la actualidad, esa imagen es imposible. El tordo amarillo (o chopí sayjú para los guaraníes), pese a ser uno de los símbolos alados del Mercosur, se encuentra extinguido en la provincia de Buenos Aires (en los tiempos de Hudson llegaba hasta la localidad de Pigüé) y se ha convertido en una rareza en el resto de las pampas. Un cambio acelerado en el uso de la tierra (actividades agroganaderas intensas, plantaciones con monocultivos, urbanizaciones no planificadas y el uso indebido de plaguicidas) está poniendo en jaque no sólo a esta ave, sino también a una gran cantidad de especies de la flora y la fauna nativas.
Pero son las aves, sensibles indicadoras de la salud de los ambientes, las que mejor reflejan lo que le pasa a la naturaleza en estas latitudes.
Por lo pronto, unas 24 especies de aves pampeanas argentinas figuran en alguna de las categorías de amenaza a nivel mundial, según estadísticas de la asociación Aves Argentinas. "La mayoría de las poblaciones de aves típicas de los campos –pastizales del norte de Corrientes y sur de Misiones– y las pampas –pastizales templados del Sur– declinaron de manera notable o están muy fragmentadas", destaca el doctor Rosendo Fraga, luego de varios años de estudios en la zona. Fraga, investigador de esa entidad ambiental que cumple 88 años, estudió especies como el tordo amarillo, el yetapá de collar y la monjita dominica. "Por la masiva conversión de los pastizales naturales en tierras de cultivo durante todo el siglo XX, el drenaje de humedales, la intensificación de la agricultura y el avance de la silvicultura quizás hayan disminuido su distribución geográfica entre el 30 y el 50%", señala. Ante esta situación, la suerte del tordo amarillo tiene pronóstico reservado.
En el caso de este colorido pájaro, los números de sus poblaciones confirman la tendencia: 7000 ejemplares en todo el mundo y apenas unos 1000 en la argentina, donde están arrinconados en un puñado de sitios en el sur de entre ríos, el nordeste de corrientes y el sur de misiones. Ninguno de esos lugares está debidamente protegido y no hay parques nacionales que lo contengan en sus listados de especies. Algo similar ocurre con las poblaciones, aisladas entre sí, del sur de Paraguay, el sudeste de Brasil y Uruguay. Por esto, birdlife international lo considera vulnerable a nivel internacional, pero en el libro rojo de aves de la argentina se estima que se halla "en peligro", una categoría aún más preocupante.
El esfuerzo internacional por su salvaguarda se concentra, en principio, en detectar zonas donde está presente y generar allí acciones de conservación. Adrián Di Giacomo coordina el Programa Áreas de Importancia para la conservación de las aves, de Aves Argentinas, que promueve la identificación y la protección de sitios valiosos. "La cuenca del río Aguapey, en el nordeste de Corrientes, y los campos inmediatos a Gualeguaychú, en el sur de Entre Ríos, son los sitios con poblaciones más importantes para conservar el tordo amarillo en la Argentina", indica Di Giacomo. Ambos lugares fueron declarados áreas internacionales de importancia para la conservación de aves. "Si en el corto plazo no se protegen estas áreas, estaremos exponiendo a una extinción segura al tordo amarillo y al menos a otras cuatro o cinco especies", advierte el especialista.
"El gran desafío es planificar el uso del suelo de las pampas considerando todos los atributos del paisaje", apunta Santiago Krapovickas, director de conservación de Aves Argentinas y coordinador de un proyecto de defensa de los pastizales del Cono Sur. Es imprescindible que prácticas tales como el calendario del uso del fuego, la rotación del ganado y la actividad forestal en general se adapten en función de la conservación de la biodiversidad.
"Una alternativa –dice Krapovickas– sería desarrollar incentivos de mercado para los productores agropecuarios que conserven los pastizales, como la denominación de origen o la certificación de «ecológico» para productos de la región (carnes, lácteos, cueros)."
Sin duda, producir conservando es el mejor negocio para el país y su biodiversidad, en la que brilla el tordo amarillo.